viernes, 10 de junio de 2011

RELIGION Y LAICISMO ¿PERDIDA DE VALORES?

Un compañero me plantea seriamente esta cuestión: ¿Estaba la sociedad occidental preparada convenientemente para la llegada del laicismo como alternativa a la religión?, en su opinión hemos abandonado demasiado deprisa los planteamientos que nos aportaba la religión y el laicismo que la ha sustituido nos ha dejado sin valores éticos suficientes para afrontar el futuro como personas de bien. ¿Qué opináis al respecto?, ¿ es cierto que hemos abandonado los valores de la religión y la fe sin contrapartida adecuada en una sociedad civil y totalmente laica?.Dicho de otro modo: ¿Es viable la ciencia sin conciencia?. ¿es necesaria la ética para el desarrollo tanto como la ciencia y la tegnología?. También me plantea otra cuestión: ¿Cuáles son los valores morales universalmente aceptados que deberían configurar el ideario de una persona laica?, yo entiendo que esta pregunta tiene trampa pues él espera una respuesta con un listado de valores similar a las virtudes cardinales (prudencia, justicia, etc..) para luego decirme: ¿Y esas virtudes no estaban ya recogidas dentro de la religión?, yo le contestaría que si, puesto que la religión lo recoge todo, apenas ha dejado margen fuera de ella, pero si nos atenemos a la Iglesia que conocemos entonces se asemeja más a la multinacional de la que habla Juan Luís en su comentario que a la que nos propone mi compañero. Espero vuestros comentarios a las preguntas: ¿hay vida después de la religión?, ¿Es posible un mundo laico totalmente o nos hundiremos sin valores?. ¿se puede sustituir la religion por un "ilustrado y unánime programa de educación pública"?. Creo que el tema permite unas cuantas reflexiones. ¿Qué valores defienden y atesoran nuestros jóvenes?, ¿son mejores que los valores de hace cincuenta años?. Podéis intervenir anónimamente sin compromiso. Solo es un foro.

domingo, 10 de abril de 2011

LA RELIGION Y LOS NIÑOS

Un amigo me solicita que plantee en este Blog si la religión debería ser materia para enseñar a los niños, con lo que ello supone en un cerebro en formación, ya que es una información donde el niño no puede discernir por su grado de madurez si posee digamos esa "vocación" o no. En otras palabras, ¿debería posponerse el acceso a la religión a las personas hasta que estas sean lo suficiente maduras para que puedan decidir con criterios racionales sobre sus propias inclinaciones religiosas?. Yo personalmente no me atrevo a plantear esta cuestión, creo que deberían opinar personas próximas a la sicología o a la inteligencia emocional pues supongo sin conocimientos del tema, que habrá niños a quienes favorecerá en su desarrollo y habrá otros a los que creará algún tipo de trauma o tara para su desarrollo adulto. LA tradición nos indica que siempre ha sido así y cuando no tenemos mejores respuestas que la tradición, entiendo que esta debe prevalecer. ¿Que opinais?. ¿Deben enseñarseles a los jóvenes todas las religiones para que escojan la que más se adapte a su pensamiento?. ¿Deben ser los padres quienes decidan?. ¿EStán cualificados los padres para tomar ese tipo de decisiones?. ¿Debe la sociedad inmiscuirse en este tema como lo hace en temas sanitarios, de seguridad ciudadana etc,,?. INsisto que a falta de mejor criterio yo me inclino por la tradición, pero me han pedido que lo plantee y aquí lo dejo para recabar opiniones.

sábado, 5 de marzo de 2011

PREGUNTAS INQUIETANTES

En la introducción del libro que intento escribir sobre religión vais a encontrar cuestiones como la siguiente: Si Jesucristo hubiera tenido hijos, ¿serían nietos de Dios?. ¿Qué hubiera pasado si hubiera tenido esposa y varios hijos, como era habitual en aquellos tiempos entre los judios?. ¿Acaso la Biblia es sólo una metáfora y no la hemos sabido interpretar todavía?. Estas y muchas otras cuestiones van a ir surgiendo y tendrán también respuestas documentadas con los pensamientos y reflexiones de muchos sabios y las que yo mismo iré añadiendo. Espero que os ayuden a reslover vuestras propias dudas y a entender uno de los fenómenos más llamativos del ser humano desde que se guarda conocimiento escrito de sus andanzas.