martes, 17 de marzo de 2015

LO PROMETIDO: EXCURSO FINAL Y DESPEDIDA.

           La búsqueda que iniciamos en Diciembre de 2012 ha concluido. Has sido una larga caminata, una peregrinación intensa. Pero no hemos encontrado la iluminación sino la luz pura y simple. La luz natural y la luz de los fenómenos alterados de consciencia. Porque esa es la respuesta que estábamos buscando desde el principio: una explicación para los fenómenos religiosos y las experiencias místicas ( o de iluminación) dentro de la racionalidad, sin el recurso a fenómenos que supongan la alteración de las leyes físicas, en definitiva de las leyes de la naturaleza que los milagros y otras aseveraciones transgreden sistemáticamente.
      Gracias a esa intensa búsqueda hemos podido descubrir con un grado de certeza totalmente satisfactorio, que la religión no es más que la exploración, socialización y manipulación interesada, histórica a la vez que progresiva de experiencias de consciencia alterada, que tienen carácter universal y están neurológicamente integradas. Esta experiencias pueden estar provocadas por consumo de sustancias psicotrópicas, alucinación hipnogógica, experiencias cercanas a la muerte, bailes intensos y rítmicos, cadencias sonoras (como cantos repetidos, palmas, tambores etc...), fatiga, hambre, privación sensorial de cualquier tipo, dolor extremo, concentración  extrema (similar a la meditación oriental), incluso migrañas, corrientes eléctricas, epilepsia, esquizofrenia o cualquier otro estado patológico (seguimos a David Lewis-William&David Pearce, básicamente). Se sabe también y se ha podido comprobar en muchas experiencias que el cuerpo, diríamos mejor el  cerebro, que entra en ese estado de consciencia alterada vive algo similar a lo que los orientales entienden por iluminación, los cristianos el éxtasis místico y los chamanes simplemente estar en trance, y que no es más que un cúmulo de percepciones ópticas (flashes, parpadeos, luces que giran, túneles de luz, etc...) y sensoriales que luego van a ser interpretadas y socializadas de acuerdo a los cánones culturales de quienes las experimentan y que constituyen la base precisa para mitos, dioses, cielos, infiernos, existencia del más allá, contacto con los muertos y con los espíritus y en general todo aquello que conocemos como sentimiento religioso, religiosidad, y que deriva directamente en sus primeros estadios, de esas experiencias de consciencia alterada que en realidad carecen de sentido más allá o fuera, de la mente de quien las está experimentando (o sufriendo en muchos casos).
      Pero eso lo sabemos ahora y lo conocemos hoy porque se han comprendido y estudiado muy a fondo los efectos del LSD y de otros alucinógenos así como de las experiencias vividas en hospitales con pacientes que pueden luego relatarlas a médicos y científicos que saben interpretar adecuadamente estos fenómenos sin recurrir a  nada sobrenatural. Y no solo consecuencia del LSD, también se conoce y está suficientemente documentado y probado que esos  mismos estados pueden provocarse y alcanzarse con setas y otras plantas bien conocidas, amén de usadas desde los albores de la humanidad; y además se ha comprobado la universalidad de estos fenómenos y su antigüedad a lo largo y ancho de civilizaciones y continentes y además es una característica común  a todos los seres humanos actuales. Ha sido gracias a la constatación de esa universalidad como se ha podido concluir que la religión constituye una interpretación “local” del sentimiento espiritual común a toda la humanidad y en particular al género homo (en consonancia con Dick Swab en este último razonamiento). Hoy contamos con una base real, científica y firme sobre la que apoyarnos con seguridad y como sabemos el camino para experimentar y controlar estos fenómenos, cualquiera los puede experimentar en su propio cuerpo y comprender con facilidad que todo lo apuntado más arriba es cierto y que Dioses, diablos, infiernos o cielos son solamente productos de la mente alterada, pero sobre todo de su socialización y de su interpretación posterior en estados ya normales de pensamiento, sin más base ni soporte extracerebral que el que nosotros le damos con nuestra imaginación, pero sobre todo con el entorno cultural donde se reajustan y calibran esas experiencias. Y todo ello unido a la avidez que siente el  hombre por dignificar su muerte y por no sentir que esta pueda poner fin a su existencia, en definitiva por el miedo atroz que nos produce la sensación de imaginar siquiera que un día dejaremos de ser lo que somos, o que nuestros actos no responden a una voluntad superior que nos guía, nos conforta y nos protege.
      En base a estos conocimientos no cabe mayor duda ni mayor angustia, pues nosotros no entendíamos la religión como liberadora y consoladora sino todo lo contrario, como una férrea e innecesaria disciplina que viene a coartar, limitar y controlar los actos del hombre, sometiéndolo a una vigilancia amenazadora. Ahora todo aquello que nos constreñía y nos angustiaba ha quedado resuelto y perfectamente “iluminado”. Partimos de una religión en concreto, aunque cualquiera hubiera servido igual, para tratar de entender todo el fenómeno en su conjunto y el seguimiento histórico de esa religión, desde su tortuosa génesis hasta la actualidad, nos abrió la puerta de par en par y nos dio las claves para ir comprendiendo “de donde procedía todo”, luego hicimos extensivo ese conocimiento a otras religiones, al arte, a la música, a la literatura y así a multitud de campos donde las experiencias alteradas de consciencia marcan la pauta creativa y cada pieza encajó a la perfección en ese gran puzzle que es la experiencia y la creación humana.
      No obstante lo anterior, la espiritualidad existe y cada persona debe experimentar la suya como mejor lo estime, y si para ello precisa apoyarse en religiones o guías que le hagan innecesario cualquier esfuerzo o le suplan acertadamente sus anhelos, no seremos nosotros quienes le desaconsejemos tal empresa. Solo le sugerimos que valore otras propuestas, otras experiencias y sobre todo que no desprecie los conocimientos contrastados y racionales. Ya se que esos supuestos chocan de plano con el sentimiento religioso, pero cada avance ha chocado históricamente y que sepamos, ha sido la religión la que ha tenido que retroceder siempre a cada nueva evidencia científica. Fenómeno lógico una vez que se conoce quien y como principió el fenómeno y le dio cuerpo y escrituras.
      A la par con todo ello resulta bien obvio que tras nuestra desaparición serán solamente nuestras obras y aquellos átomos que conformaban el envoltorio, los que nos trasciendan. Todavía no tenemos todas las certezas acerca del comportamiento atómico o subatómico de aquello que somos, de nuestra materia, con posterioridad a su utilización en nuestro cuerpo. Si sabemos que miles y miles de átomos entran y salen cada día de nosotros y que su renovación no se detiene en ningún momento y que esos átomos tienen una prolongada vida que nos supera. Pero no cabe inferir de ello que hay un espíritu posterior a la muerte ni un vagar de algo que nos recuerda por no se sabe que mundos imaginarios. La física de las partículas elementales está en sus primeros estadios de desarrollo y aún tendrán que pasar unos cuantos años para conocer a fondo esos fenómenos, pero ese conocimiento llegará en cualquier momento. La facultad de elaborar pensamientos y de investigar ha hecho de nosotros unos seres increíbles, aunque tengamos que pagar algunos peajes caros e incómodos por ese privilegio. Librarse de esos peajes solo es cuestión de tiempo y esa liberación nos ayudará a vivir mejor, no más, pero si mejor, menos enmarañados y con mayor facilidad para respetar y comprender a nuestros vecinos y amigos.
      Mi consejo es que aproveches bien el poco tiempo que te permitan tus obligaciones mundanas conforme a tu naturaleza espiritual, enfócala adecuadamente pero no te dejes embaucar; porque si tu espíritu es débil, asustadizo, fanático o fácilmente impresionable ante la majestuosidad de un santuario, serán otros los que te llevarán  allí donde les apetezca, bien sea el cura, el obispo el gurú, o cualquier otro guía espiritual el que maneje tu cerebro y tu universo de percepciones. Bien está que consideres los saberes y experiencias de tus mayores y libre eres de aceptarlas sin cuestionarlas, pero piensa que no harías lo mismo si te encuentras enfermo y será el bisturí y no las sanguijuelas lo que elegirás para curarte, de eso no me cabe ni una brizna de duda.
      Las experiencias alteradas de consciencia han demostrado que lamentablemente no se trata de manifestaciones de otros  mundos ni de dioses, tan cierto como el conocimiento médico ha demostrado que las enfermedades de los hijos no son consecuencia de los pecados de sus padres. Cierto es que las experiencias alteradas son tan potentes y vividas que incluso te puedes sentir como  si te hubieras convertido en un animal, en una bestia real o mítica, o incluso dueño de poderes extraordinarios como los chamanes de la antigüedad que así lo representaron en sus pinturas. Hay mucha literatura partiendo de los autores arriba mencionados, donde cualquiera se puede extender en profundidad. Hay trabajos serios y bien documentados acerca de los famosos y temibles túneles de luz, los vórtices, los pasos de un nivel a otro (lo que luego se reinterpretó como el cielo y el infierno) los ahogamientos y renaceres, los contactos son seres de otros mundos (los occidentales verán a Jesús mientras lo orientales verán a Buda), y así un largo etcétera. A la luz de estos conocimientos nada tienen de extraño las experiencias de Job (las del santo y las de Steve que disfrutamos en nuestros Iphones), las de San Pablo o cualquier otra parecida, incluyendo viajes astrales y demás iconografía surrealista.  Todo está contenido en nuestros humanos cerebros ya para desesperación de algunos, solamente en ellos.
      Resulta chocante y un tanto decepcionante comprobar que la humanidad baila “al son que tocan” las personas que tienen o han tenido ese tipo de experiencias desde la religión al arte, pasando incluso por películas de dibujos animados. Es curioso descubrir como han sido estos fenómenos de alteración de la mente los que han  alumbrado tales imágenes, tales relatos y las que han permitido que unos pocos “chamanes” nos hayan gobernado ( y por desgracia aún lo sigan haciendo), sumiéndonos en mundos misteriosos llenos de angustias y miedos. Cierto es que algunas de las mejores creaciones artísticas también han salido de esos mismos fenómenos y que la humanidad evoluciona en parte gracias a ellos, pero eso ya es  materia ajena a nuestros intereses presentes.
      No quiero despedirme sin haceros una petición y una propuesta. La petición os la hago de corazón y cabeza: si aún estáis en edad de educar a niños pequeños, tratad por todos los medios de no inculcarle ningún tipo de enseñanza religiosa al menos hasta que cumpla los veinticinco años que es la edad a la cual su cerebro estará totalmente formado y  maduro. De igual modo que no le haríais comunista o fascista, ni le llevareis al cine a visionar películas pornográficas, respetad también su educación espiritual y religiosa, al menos hasta que cuente con capacidad propia para analizar y posicionarse por si mismo en temas que van a afectar a su posterior desarrollo. En definitiva no le adoctrines pues en un futuro, esperemos que no muy lejano, se incluirá entre los derechos del niño el derecho a ser educado sin connotaciones religiosas de ningún tipo, y las sociedades tendrán que obligar a los gobiernos a cumplir esa norma con el mismo celo que las restantes ya vigentes.
      La propuesta puede ser algo sarcástica, pero si algún conocido vuestro está al borde de abandonar este mundo, lo sabe y lo acepta con buena voluntad, proponedle que una vez fallecido os comunique algo, ahora que disponemos de tecnologías tan fáciles de manejar como pantallas táctiles o teclados tan sensibles que cualquier espíritu de los tradicionales que movían mesas, sillas o vasos, no tendrá dificultad alguna para utilizar y dejar un mensaje. Que interactué por la noche con vuestros equipos, pero tened cuidado con vuestro hijos adolescentes que fácilmente os podrán engañar con psicofonías de última generación.  

      Damos pues por finalizado este blog y todas las ideas que acabamos de expresar en este comunicado final irán contenidas en un ensayo novelado con el que continuaremos trabajando en privado. Os comunicaremos la finalización del mismo para que podáis profundizar algo más  y mejor en lo anterior. Para quien no esté en nada de acuerdo con lo expuesto libre es de aportar las pruebas que estime oportunas y demostrar con ellas la valía de sus ideas. Gracias sinceras por haber detraído unos instantes de vuestros quehaceres para prestar atención a estas personales, y quizás íntimas reflexiones. 

"...Siento ser tan dramático pero es bastante cierto. Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro. No os dejéis atrapar por el dogma que es vivir según los resultados del pensamiento de otros. No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior. Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición. De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser. Todo lo demás es secundario".  Steve Jobs.